Atalaya

Armoniza tu relación con el trabajo

¿Alguna vez has tenido un tiempo de parón de trabajo y te has sentido como volando sin motor? O en un momento de parón laboral, ¿has salido a la calle un lunes por la mañana y te has sentido extrañada de ver a toda esa gente caminado por la calle, así, libre?
Yo sí. Es una sensación extraña. Lo normal o, mejor dicho, lo que hemos normalizado, es trabajar hasta la extenuación en cualquier cosa. No parar. No pensar. No sentir. Hacer, producir, dormir. Basta. Por eso, al salir de la rueda, entramos en contacto con esas sensaciones extrañas debidas al ¿exceso de tiempo? ¿exceso de libertad? ¿exceso de culpa por no estar produciendo? Obsérvese el absurdo de estas preguntas.
Mi sensación es que toda persona que quiera ser libre habrá de encontrar su propia manera de relacionarse con la producción, con el trabajo, a fin de que toda esa inversión de tiempo, energía y dedicación redunde en felicidad, armonía, gozo de vivir, alegría. ¿Pensabas que iba a decir, dinero? ¡No! Ese es el viejo paradigma, esa idea absolutamente desfasada de que hay que sufrir para ganar dinero o agradecer cualquier trabajo por explotador que sea… ¡Eso es el pasado!
Hacia lo que estamos caminando en el nuevo paradigma es a modelos de vida, y de trabajo, que sean respetuosos con la vida y que, desde esa vida, se genere valor. ¡Tremenda revolución! Y en este salto, el Diseño Humano tiene algunas cosas que aportar. O, al menos, esta es la pretensión de este artículo.


¿Cuál es tu relación con el trabajo?


Cada persona, solo en función de su tipo, tiene una relación con el trabajo, con la producción, con el ‘hacer cosas’. Conocer cual es nuestra relación armoniosa con el trabajo en función de nuestro tipo nos facilitará no caer en las trampas de nuestra mente o en las redes del condicionamiento social (llámalo como quieras)

La mayoría de las personas somos generadoras o generadoras manifestantes. Somos aproximadamente un 70 % de la población. Y somos el único de los 4 tipos que nos dedicamos a ‘hacer cosas’. Nos levantamos, llenas de energía, hacemos cosas y, cuando estamos agotadas, dormimos. Somos las currantas de la vida. Las encargadas de sostener la vida de forma continuada y rutinaria. Nos ocupamos de hacer las camas, abrir los comercios, construir las casas, enviar mails… allí donde hay un despliegue energético continuado, hay una persona generadora. Al menos idealmente.

El 70% de la población es mucha población. De modo que el 30% restante tiene bastantes papeletas de querer trabajar de ese modo (y partirse el espinazo en el intento).

El 21% de la población son personas proyectoras. Se ocupan de guiar la producción, el trabajo. No hacen camas, ni mandan mails, sino que asesoran para que las camas se hagan de un modo más eficaz y los mails lleguen a quien tiene que llegar en tiempo y forma. Asesoran, guian, coordinan, optimizan los procesos… y así no se parten el espinazo, ni consumen energía que no generan por sí mismas. 🙂

El 8% de la población son personas manifestadoras. Se ocupan de iniciar la acción. Montan el negocio de limpieza o de marketing digital y… ¡Se pirán! Lleván toda la vida oyendo o diciéndose que ‘no son capaces de darle continuidad a los proyectos’ o que ‘no son constantes’ pero eso es solo porque se comparan con las personas generadoras. Cuando lo entienden, se ocupan de lo suyo, manifestar, crear, abrir líneas, ¡liderar! empiezan a brillar sin culpas.

El 1% de la población son personas reflectoras. No han venido ni a iniciar, ni mucho menos a trabajar 8 horas al día haciendo siempre lo mismo. ¡Ni hablar! Están aquí para guiar los procesos colectivos, cuidar los ambientes de trabajo, solucionar los conflictos en los grupos humanos


¿Cómo gestionar un parón laboral?

Un despido, un cambio de residencia, una baja o una excedencia te han regalado un tiempo de parón laboral. Al principio todo el mundo piensa que eso es una bendición, pero, después la inercia de haber vivido de una determinada manera, trabajando, ocupada, activa, puede pesar (y mucho) en el mundo de la mente. Por eso todas las personas que se encuentren en un parón laboral, harán muy bien en ocupar su mente visualizando ese trabajo que quieren, soñarlo, ensoñarlo, sentirlo bien fuerte, todos los días, cuánto más mejor. Para que llegue a ti.

A nivel mecánico, energético cada tipo de persona está diseñado de una forma distinta, así que cada tipo gestionará ese ‘vacío’ de una forma distinta. Basicamente se trata de mantener tu vibra alta, de aumentar tu campo electromagnético o, dicho de otra forma, de mantenerte sexy en lugar de caer en las redes de la mente (y sus escaseces). Y para eso hay distintos caminos.

Cuando tu mente venga
a preguntarte ‘¿Qué has hecho hoy?’
y quiera hacerte sentir culpable,
porque seguramente no has hecho
tanto como cuando te explotaban,
puedes responderle:
‘Yo no me defino por lo que hago,
sino por lo que sé, por mi conciencia’.

para proyectoras y reflectoras.

Las personas generadoras necesitamos sentirnos satisfechas con nuestro despliegue energético y, realmente, no estamos diseñadas para estar paradas. Si mantenerse activa no es posible en un entorno laboral, observa a tu alrededor y siente a qué estimulo, de todos los que nos regala la vida en todo momento, responde tu cuerpo. Déjate sorprender por las respuestas de tu cuerpo y las actividades a las que te lleve… ¿Tocar la guitarra? ¿pintar un cuadro? ¿patinar con un longboard? No importa lo que sea, no importa que no genere euros, no importa que desde las lógicas aplastacapitalistas no sea algo productivo en apariencia. Lo importante es que te apasione, que todas tus celulas se sientan vivas haciendo pulseritas o doblando calcetines, no importa. Cuanto más activa y satisfecha te mantengas, más sexy será tu campo aurico y más ese trabajo que estás soñando llegará a ti. No te olvides de visualizarlo, de sentirlo. Y ya veremos si eso que no parecía productivo lo es o no. 😉

Las personas proyectoras, manifestadoras y reflectoras seguramente van a gestionar con más facilidad un momento de parón. Ellas no están diseñadas para hacer cosas como las personas generadoras. Llevan toda la vida oyendo que son ‘vagas’ así que ahora van a poder abrazar esa cualidad y, seguramente, a nivel mecánico van a disfrutar más de poder descansar y estar tranquilas.

Las personas manifestadoras seguramente están en un momento de parón por elección propia. De los cuatro tipos, las personas manifestadoras son las únicas que no esperan a nadie para hacer lo que sienten que hay que hacer. Entonces, de igual manera que sintieron que ese trabajo había terminado y ejecutaron la acción largándose de ahí, sentirán la actividad nueva que quieren iniciar o poner en marcha desde la situación de parón. El viaje para ellas consiste en descansar y mantenerse atentas a tu cuerpo para detectar cuando llega el siguiente impulso creativo, para dejarse llevar por él. En este post hay más info sobre los impulsos manifestadores.

Las personas proyectoras, si sienten ocupar el tiempo haciendo algo, lo mejor que pueden hacer es seguir especializándose en su tema. Las proyectoras son las personas especiales y especialistas de la vida. Psicología, coaching, coordinación de equipos, gestión, música… cualquiera que sea el sistema que dominen. Lo que va a ayudar a una persona proyectora a mantenerse sexy es seguir alimentando su mente y su experiencia en su campo de especialización, al tiempo que se mantienen atentas a la próxima invitación. Cuanto más la persona proyectora se reconozca en su especialidad, en lo que ES, más fácil que alguien ahí fuera reconozca lo que trae y la invite a ponerlo en común. Así que no te pierdas, querida proyectora, en putasmierdas que no son para ti.

Para todas las personas proyectoras y reflectoras hay un mantra excelente para estos momentos de parón. Cuando tu mente venga a preguntarte ‘¿Qué has hecho hoy?’ y quiera hacerte sentir culpable, porque seguramente no has hecho tanto como cuando te explotaban, puedes responderle: ‘Yo no me defino por lo que hago, sino por lo que sé, por mi conciencia’. Porque verdaderamente es así. Y seguir nutriendo tu conciencia, eso que sabes.

En el caso de las personas reflectoras, la emoción de sorpresa es la que va a guiar el camino. Cuánto más se dejen llevar por aquello que les sorprende, mejor. Prestando mucha atención a los lugares, a los ambientes en los que se mueven, eligiendo solo estar en los lugares fértiles, hermosos, sorprendentes será más sencillo que la próxima iniciación se aproxime a ellas. Y, por supuesto, no dejes de sentir que ese trabajo ya está llegando a tí mientras te mantienees sexymente sorprendida/o.


¿Qué hacer si no te gusta tu trabajo?

El único de los tipos
que coge la puerta y se va
cuando descubre que ese no es el sitio,
es la persona manifestadora.
Se da cuenta, informa y se va.
Listo.
El resto de tipos
han de comprender
que no están diseñados para iniciar.

Sabes que no estás en el lugar apropiado. Lo sabes porque eres generadora y te cuesta horrores ir a trabajar y te pasas el día quejándote. Lo sabes porque eres proyectora y tienes que pelearte todo el día para desplegar tu magia, porque ahí nadie te reconoce o porque llegas a casa destrozada de la vida y, aunque descansas, no remontas. O por las dos. Sabes que no estás en el sitio apropiado porque eres manifestadora y estás llenita de rabia además de cansancio y aburrimiento mortal insoportable de hacer tooooodos los días lo mismo. Tu que eres reflectora, lo sabes porque estás desilusionada, vas a trabajar como si fueras a cualquier otro sitio, lo sabes porque el ambiente de tu trabajo no te hace bien.

Cómo ya vimos en el apartado anterior, el único de los tipos que coge la puerta y se va cuando descubre que ese no es el sitio, es la persona manifestadora. Se da cuenta, informa y se va. Listo.

El resto de tipos han de comprender que no están diseñados para iniciar. Espera, lo voy a decir un poco más alto. Querida generadora, proyectora, reflectora, NO ESTÁS DISEÑADA PARA INICIAR. Tu estrategia es otra. Tú que eres generadora debes esperar que una estímulo haga que tu fuerza sacral responda y te saque de ahí. Tú, que eres proyectora, esperas una invitación: o te invitan a irte o te invitan a trabajar en otro sitio. Hasta que no llega esa invitación, no tendrás el acceso necesario a la energía para dejar ese proyecto. Y la persona reflectora esperará a ser iniciada en otro sitio, en otro ambiente, en otro grupo humano. Y esto aplica también para el emprendimiento. Es decir, el único de los tipos que empieza a mover Roma con Santiago para que ocurra lo que sienten que tiene que ocurrir son las personas manifestadoras. El resto de las personas debemos esperar a ese estímulo, a esa invitación, a esa iniciación. ¿Cómo crees que nació Atalaya? En respuesta. ¿Cómo crees que evoluciona Atalaya? En respuesta.

Pero volviendo al tema de como salimos de nuestros trabajos de mierda… Si no eres manifestadora, vas a oir muchas veces: ‘Si no estás a gusto, vete’. Pero ese no es el orden para tí. Simplemente no lo es. Largarse sería iniciar la acción y tu no estás diseñada de esa manera. Entonces la mente viene y te dice: ‘pues me voy a formar en otra cosa que me mola más y así me voy preparando para otro trabajo’. Y ese poco rato que tienes para disfrutar la vida cuando sales del trabajo y mantenerte sexy energéticamente, lo inviertes en aplastarte un poquito más. Ahora puedes reirte. ¡Joder! ¡Estamos empanadas! ¿Entonces que hay que hacer?, te estarás preguntando. La respuesta es rendirse. Hoy justo me he despertado con una cita de Borja Villaseca que dice: ‘Si no tiene solución, no es un problema, es un proceso’, al que hay que rendirse- añado yo. Igual que entraste en ese trabajo saldrás. Y, la próxima vez que llegue un estímulo, invitación o iniciación estarás más atenta a tomar esa decisión desde tu autoridad interna. Y así vamos aprendiendo y evolucionando.


Lo fundamental: poner tu mente a tu servicio

El ejercicio consiste en
no dejarte llevar por esta mente enemiga,
sino en poner tu mente a trabajar a tu favor.

Lo fundamental en todo ese proceso de salir de un trabajo que no te gusta, o de querer emprender un negocio nuevo o de mejorar tus condiciones laborales es no dejarte envolver y atrapar por la mente del mono, como la llaman los tibetanos. No dejar que la mente te lleve a pensar en cosas que no importan, a poner en duda tu valor personal o a la depresión (por poner algún ejemplo). La mente siempre viene con mensajes negativos, aplastados, que nos invitan a accionar desde el miedo, la escasez o cosas peores. El ejercicio consiste en no dejarte llevar por esta mente enemiga, sino poner tu mente a trabajar a tu favor.

¿Cómo? Aquí voy con una propuesta:
1. Escribe una lista con las características que quieres que tenga tu trabajo y, muy importante, cómo te sientes en ese trabajo.
2. Todos los días dedicas al menos 10 minutos a visualizar y sentir eso. A recrearlo y a sentirlo. Cuanto más lo sientas antes llegará.
3. Vibras confianza y esperas a que las sincronías y las ‘casualidades’ te lleven a eso que estas vibrando.
4. En función de tu tipo esas sincronías tendrán una apariencia distinta. Si eres manifestadora, verás como el campo se abre para que tu ejerzas tu impacto positivo. Si eres generadora, algo te hará responder. Si eres proyectora, una invitación llegará. Si eres reflectora, alguien te iniciará a ese nuevo trabajo.

5. (Aplicable a todo el artículo) No te creas nada de lo que acabo de decir. Ponlo a prueba. Obsérva si algo de lo que acabo de decir tiene sentido para ti. Y sólo tomalo si te hace bien y te lleva a lugares más hermosos de la existencia. Si no te sirve, tíralo. No me lo tomaré personal. 😉


Todo esto que te acabo de contar tiene que ver con la variable tipo del Diseño Humano, pero hay muchas más variables que están jugando también en la partida de tu vida. Por ejemplo, en función del perfil que tengas podemos obtener más pistas sobre cómo van a mostrarse esas sincronías. En función de los centros que tienes abiertos o definidos, podemos saber qué tipo de trabajos estás diseñada para hacer o cuales son tus especialidades. Cada persona tiene sus propias condiciones para tener una vida plena y el Diseño Humano está aquí para eso, para ayudarnos a conocer nuestras condiciones, en primer lugar, y a defenderlas y no conformarnos con otras cosas, en segundo y último lugar. En el ámbito del trabajo, en las relaciones y ¡en todo!

Si quieres empezar a vivir tu propia vida y a conocer tus condiciones para esa buenvida, ¡empecemos! Reserva tu sesión inidividual ahorita.

1 comentario en “Armoniza tu relación con el trabajo”

  1. Interesante exposición.
    Muy liberador de “lo que debería ser”, de hacer las cosas “como dios manda”, de trabajar con esfuerzo y conseguir grandes logros por ello.
    Gracias!

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